¡Despierta!

 ¡Despierta!




¡Despierta!

Yacía boca abajo en el seco suelo de tierra abrasada por el calor. Abrió sus ojos para solo percibir una imagen borrosa que se hacía cada vez más clara a cada batir de sus párpados. Recobró la nitidez para observar aquel paisaje árido.

Se puso en pie y sacudió enérgico sus ropas, alejando de ellas el polvo que las había habitado hasta ahora. A juzgar por la humareda levantada, llevaba a la intemperie bastante tiempo. No recordaba nada, ni siquiera cómo había ido a parar allí, a aquel lugar dejado de la mano de Dios, sin rastro de civilización en kilómetros a la redonda.

Al menos eso era lo que suponía en un primer vistazo alrededor para decidir rumbo, en el que solo pudo divisar el tímido camino de tierra que se dejaba intuir gracias a la vegetación reseca que lo acompañaba a ambos lados. La chicharra, en monótono e insistente cantar, terminaba de decorar el desértico escenario.

Inmóvil en el centro del camino se preguntaba hacia dónde marchar. ¿Derecha o izquierda? ¡Qué más daba si desconocía el final de cada camino! Lo dejaría a la fortuna. Cerró los ojos, dio unas cuantas vueltas y, al detenerse, abriéndolos de nuevo, caminaría hacia delante sin retorno, sin duda, hasta que muriera de sed o encontrara compañía o refugio.




Gracias por leer hasta aquí. 
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Comentarios

  1. Hay comienzos que ya contienen toda una historia, y este es uno de ellos. Ese personaje obligado a elegir un camino sin saber adónde conduce me ha recordado que, al final, casi todas las decisiones importantes se toman exactamente así: con más incertidumbre que certezas. Me has dejado con ganas de saber qué hay al final de ese sendero... o si lo importante era, precisamente, empezar a caminar.

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    1. Muchas gracias por tu lectura y comentario, Doctor Krapp. Me ha parecido interesante tu reflexión. Casi siempre uso este tipo de relatos para ver donde me pueden llegar. Es posible, muy posible, que continue la historia hasta conformar un relato breve por el momento. Un saludo y gracias por tu visita ;)

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  2. Hola James, aquí viendo tu blog, yo también tengo uno. Espero leerte con más calma mañana. Me encanta como escribes y quiero decirte que te admiro mucho. Las fotografías en tus redes son mágicas. Mil saludos desde México, con cariño, Villana.

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    1. ¡¡Gracias amiga Alejandra! Espero que disfrutes de la estancia en mi humilde blog, una especie de taller para mi trabajo. La admiración es mutua. He enlazado tu blog en los enlaces de mi blog y soy un visitante asiduo. Gracias por tu visita y comentario. Un saludo. Nos leemos ;)

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