Nuevo Día.




-Nuevo día-
Microrrelatos. Volumen II

Despertó otra mañana. Faltaba una hora para ponerse a trabajar. En su pequeña cocina, un café en dosis individuales. Quedaba para dos meses, como el resto de comida preparada en sobres individuales. La rutina diaria se había vuelto monótona, pero necesaria para mantener la mente ocupada y la esperanza viva.

Se acercó a la mesa de su ordenador. Cerró la partida de poker a medio terminar de la noche anterior para sacar los comandos de control. A pesar de la soledad, encontraba pequeños placeres en los videojuegos o en su biblioteca de libros y películas guardados celosamente en su disco duro. Seleccionó el botón que abría las persianas y se asomó para observar mientras apuraba su café. Miraba los anillos de Saturno muy cerca del gigante gaseoso. En unos días, dejaría atrás su órbita.

Cada mañana, la vista de Saturno le recordaba la grandeza y la belleza del universo. Los anillos, compuestos de hielo y roca, giraban en una danza cósmica que nunca dejaba de maravillarle. Su nave, estaba posicionada de tal manera que ofrecía una perspectiva privilegiada del planeta, un espectáculo que ningún observatorio terrestre podría igualar.

Mientras observaba, recordaba los primeros días de su misión. La emoción y el nerviosismo al abandonar la Tierra, la despedida de sus seres queridos y la promesa de regresar con historias asombrosas. Sin embargo, con el paso del tiempo, la rutina y el aislamiento habían empezado a hacer mella en su espíritu. Los días se sucedían uno tras otro, marcados por tareas repetitivas y la misma vista de Saturno.

Sin embargo, había algo reconfortante en esa constancia. Sabía que el universo seguía su curso, indiferente a las tribulaciones humanas. Y aunque la soledad era a veces abrumadora, también le brindaba momentos de introspección y autodescubrimiento. En la vastedad del espacio, había encontrado un refugio para sus pensamientos más profundos y una oportunidad para conectar con una parte de sí mismo que desconocía.

El aviso de una nueva transmisión interrumpió sus divagaciones. Era un mensaje de la Tierra, un recordatorio de que, a pesar de la distancia, no estaba completamente solo. Informaron sobre los próximos movimientos de la misión y las tareas que debía realizar para preparar el despegue hacia su próximo destino. También incluía mensajes personales de sus compañeros de trabajo y de su familia, palabras de aliento y cariño que le devolvieron la fuerza para continuar.

Apuró el último sorbo de café y se preparó para comenzar su jornada. Ajustó su traje y revisó los instrumentos de control una vez más. Se alejó de la ventana y echó un último vistazo a los anillos de Saturno. A medida que los días pasaban, sabía que pronto dejaría atrás esta órbita y se embarcaría en un nuevo destino. La perspectiva de lo desconocido le llenaba de emoción y un toque de incertidumbre, pero estaba listo para enfrentar lo que viniera.

Cada paso que daba por los pasillos de la nave, sentía el peso de la historia y el compromiso de la humanidad. Mientras revisaba los sistemas y preparaba los equipos, pensaba en los pioneros del espacio que habían abierto el camino para él y sus compañeros. Sabía que su misión no solo era un testimonio de la resistencia humana, sino también una promesa de un futuro mejor.

Mientras se acercaba a la sala de control, una última reflexión cruzó su mente. A pesar de las adversidades y la soledad, sabía que cada día en la nave era una oportunidad para avanzar, para explorar y para descubrir. Con un último vistazo a los anillos de Saturno, se despidió mentalmente del gigante gaseoso, agradecido por los recuerdos y preparado para lo que el universo le deparara. 

Tecleo el programa con las instrucciones de navegación recibida en la consola de mandos e inició los motores de la nave.

—Hasta pronto, Saturno. Viejo amigo.  

Comentarios

  1. ¡Buenas!

    Un relato evocador, con un ritmo pausado y contemplativo que sumerge poco a poco en la rutina del protagonista. Me gusta cómo transmites esa sensación de monotonía en un entorno que, paradójicamente, es todo menos cotidiano. La idea de un astronauta enfrentándose al día a día en la inmensidad del espacio, encontrando en los anillos de Saturno un refugio y en la misión un propósito, tiene un tono melancólico pero también esperanzador.

    El final está muy bien cerrado, con esa despedida a Saturno como si fuera un viejo compañero de viaje. Un relato que deja un buen poso y que invita a la reflexión sobre la soledad, la exploración y lo que dejamos atrás.

    ¡Un abrazo, compañero!

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    1. Buenas Tarkion. Esa soledad placentera que ofrece la distancia, para encontrarse a uno mismo, es lo que he querido transmitir con este relato. Ambientado en uno de mis géneros favoritos y que he encontrado también mi refugio, la ciencia ficción. Celebro que esa sensación, la hayas percibido, porque era la intención. Qué mejor lejanía en un viaje, que la inmensidad del cosmos. Siempre me ha fascinado esa soledad. Un cordial saludo, compañero. Nos leemos. Un placer tenerte por el Scriptorium.

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  2. El relato es una introspección melancólica pero esperanzadora de un astronauta solitario en una misión cerca de Saturno. Desde el inicio, con la descripción de la rutina monótona —el café en dosis individuales, la comida en sobres, el despertar temprano—, el texto establece un tono de aislamiento que se siente real y palpable. Me gusta cómo estos detalles cotidianos contrastan con la grandeza del escenario: una nave espacial frente a los anillos de Saturno. Esa mezcla entre lo mundano y lo cósmico es uno de los puntos fuertes del texto.
    La descripción de Saturno y sus anillos es bellísima. Frases como “una danza cósmica que nunca dejaba de maravillarle” o “una perspectiva privilegiada del planeta” tienen una carga poética que transmite la fascinación del protagonista y hace que el lector también se sienta maravillado. Este pasaje me encanta porque logra que algo tan lejano como Saturno se sienta cercano y emocionante, casi como si estuviéramos mirando por la ventana con él.
    El texto también explora bien la dualidad emocional del aislamiento. Por un lado, hay una melancolía palpable en recuerdos como la despedida de la Tierra o el desgaste de la rutina; por otro, hay un consuelo en la constancia del universo y en los pequeños placeres (videojuegos, libros, películas). Esta mezcla de soledad y resiliencia está muy bien lograda y le da profundidad al personaje sin necesidad de diálogos extensos o acción.
    El mensaje de la Tierra es un giro que me gusta mucho. Rompe la monotonía narrativa y aporta calidez: las palabras de aliento de la familia y los compañeros reavivan al protagonista y, de paso, al lector. Es un recordatorio sutil de que, aunque esté solo en el espacio, sigue conectado a la humanidad. Este detalle equilibra el tono y evita que el texto caiga en una tristeza excesiva.
    Me encanta cómo el protagonista encuentra propósito en su misión, viéndose como parte de una cadena de exploradores espaciales.
    Es un relato introspectivo, bien escrito y con una atmósfera que te envuelve. El equilibrio entre la soledad, la belleza del cosmos y la esperanza es perfecto, y el estilo es fluido y evocador.
    En resumen, me ha encantado por su sensibilidad y su capacidad de hacerme sentir el asombro y la soledad del espacio.
    Saludos cordiales

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    1. Buenas Marcos. Muchas gracias por tu fabuloso mensaje y análisis del relato. Celebro que te haya gustado. Un cordial saludo. Nos leemos. ;)

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